Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 3º

3.3/ Las disidencias en el seno del anarco-colectivismo

Los primeros enfrentamientos que tuvieron lugar respondieron principalmente a cuestiones de táctica. Se manifestaron tímidamente en el congreso de Barcelona en 1881 [518]. Aunque sin que podamos llegar a saber exactamente en que consistían, es de suponer que se referían al tipo de organización que se intentaba estructurar, considerada, en líneas generales, excesivamente autoritaria y centralista.

Se argumentaba - tal como se puso de manifiesto en el desarrollo posterior - que la C.F. poseía atribuciones excesivas que suponían una injerencia abusiva, cuestionando la autonomía de las secciones y federaciones locales.

La práctica de una organización pública y legal, pronto chocó con las prácticas revolucionarias, profusamente empleadas por los campesinos andaluces. Las tensiones latentes entre una concepción legalista de la organización y la actuación secreta de la misma, reminiscencia del período de clandestinidad, pronto se evidenciaron.

En el Congreso de Sevilla de 1882 un grupo relativamente numeroso decidió, ante la imposibilidad de orientar a la organización en su conjunto por la vía revolucionaria, crear su propia organización secreta que recibió la denominación de Internacional «Los Desheredados», celebrando sus propios congresos. El primero de éstos tuvo lugar en Sevilla en enero de 1883 [519].

Paralelamente a este tipo de disidencias, bastante más graves, se produjeron otras que respondieron, quizá, a enfrentamientos personales por cuestiones de competencia, en unos casos y en otros a discusiones en el método o en las cuestiones reglamentarias.

3.3.1. La Autonomía de Sevilla

Esta ciudad fue un foco permanente de conflictos a raíz de la celebración del II congreso. Los disidentes encontraron un órgano de expresión en el periódico La Autonomía que se publicaba en esa ciudad.

En mayo de 1883, la Federación local de Gracia hizo público un «Proyecto de Reglamento de la Federación Regional Española» y de los «Estatutos típicos de Federación Comarcal [520]». En este proyecto se daba plena autonomía a las federaciones en el seno de los principios anarco-colectivistas. La crítica de la C.F. y de otros delegados en el congreso de Sevilla no se hizo esperar [521].

Se comenzaban a formar los primeros núcleos disidentes: Gracia y Sevilla. El primero evolucionaría posteriormente hacia posiciones anarco-comunistas, influido seguramente por las corrientes de ideas de los emigrados políticos. El segundo - tras reconsiderar sus disidencias - entraría, de la mano del consejo local de la UTC que se hizo cargo del periódico a partir del 28 de octubre de 1883 - en una espiral de enfrentamientos con Revista Social que acabaría con la desaparición del periódico en abril de 1884.

Las expulsiones y desautorizaciones en el seno de la FTRE se sucedieron a lo largo de todo aquél año 1883, continuándose en la misma tónica después del congreso de Valencia - octubre 1883 - provocando las graves crisis que afectaron a la federación a partir de mediados de 1884. Los motivos argüidos eran las continuas disidencias y el trabajo de los «perturbadores» [522].

La redacción de La Autonomía estaba formada entre otros por Juan Méndez Ordaz [523], quien figuraba como director. La sección de oficios varios de Sevilla los expulsó de la Federación por los artículos publicados en los números 35 y 36 [524].

Con la dimisión de éstos del consejo de redacción por problemas con la empresa propietaria del periódico [525] se hizo cargo del mismo el consejo de la UTC para favorecer la propaganda y para que los trabajadores del campo tuvieran su órgano en la prensa [526].

Este consejo - con Francisco Saenz a su cabeza - debió haber establecido su residencia en Medina Sidonia según los acuerdos tomados, pero -justificándolo en la represión - decidieron su traslado a Sevilla. Medina Sidonia les pidió explicaciones por irregularidades administrativas. En este enrarecido clima intervino la C.F., la cual en un largo escrito dirigido al consejo de la UTC, fechado el 20 nov. 1883, reiteró las exigencias de oportunas explicaciones [527].

A partir de aquí se produjo un violento enfrentamiento entre este periódico y Revista Social. Este había acusado al órgano sevillano de aceptar condiciones poco honrosas para poder publicarlo [528]. Pero el consejo de redacción contestó afirmando que no eran responsables de lo que antes se había hecho ni aceptaban imposiciones de nadie. Al mismo tiempo atacaban diciendo:
«¿Que diría nuestro compañero si nosotros hubiéramos publicado una carta que tenemos en nuestro poder en la que se dice que los redactores de La Revista Social asistieron a un banquete con los redactores de La Vanguardia y demás camarilla política? [529]»

Continuaron las críticas a Juan Serrano Oteiza basadas en el hecho de que había abusado de su posición privilegiada en la campaña contra ellos [530].

Por último publicó un artículo: «Compañeros de toda la Región Española [531]», en el que pretendía desenmascarar a Oteiza y sus intrigas. Sus ataques se dirigieron también contra Juan Méndez, antiguo redactor y director del periódico.

Este - al dimitir de su cargo - había iniciado la publicación de El Solidario [532] que fue desautorizado terriblemente por Francisco Saenz, ridiculizándolo con estas palabras:
«Tu padre es D. Ricardo Torrio Falcon, en cuya casa Albaneda, 43 naciste. Tu tío es un expulsado de la Federación y por lo tanto no puedes pertenecer a esta familia. Puedes decirte todo lo anarquista-colectivista que quieras, pero desde luego no eres andaluz, sino gallego como tu padre [533]

En el 5º congreso de la UTC, celebrado en Montellano el 16 de abril de 1884, en el apartado; «Proposiciones generales…» Punto 1º se acordó: «…Esta comisión pide al congreso haga constar que el periódico La Autonomía es contrario a nuestros principios y que la “Unión de Trabajadores del Campo” de quien se dice órgano lo rechaza por completo… [534]»

Esto significó la muerte del periódico que intentó aglutinar en su torno a ciertos sectores de la disidencia [535] y que fue más la expresión de enfrentamientos personales por cuestiones de poder que diferencias básicas sobre táctica o estrategia.

3.3.2/ La Revolución Social

De mucha mayor trascendencia fue la disidencia del grupo que formó la Internacional «Los Desheredados».

Para Clara E. Lida [536], ésta sería la continuación lógica de «La Mano Negra»:
«Que esta fusión [entre el mundo agrícola y el industrial] no se logró lo prueba la aparición de otras organizaciones andaluzas que, como “Los Desheredados”, recogieron los mismos principios de lucha de “La Mano Negra”./ Aunque ésta fue probablemente aplastada para siempre en 1883, sus ideales básicos continuaron expresando la determinación del campesino andaluz a crear una sociedad más justa.»

No vamos a insistir en «La Mano Negra». Alvarez Junco ha dado una opinión que en el estado actual de nuestros conocimientos nos parece la más acertada [537]. Intentaremos reconstruir con ayuda de los escasos documentos que nos han llegado la posible trayectoria de la Internacional secreta.

Después de siete años de práctica clandestina, era difícil que la vuelta a la vida pública se hiciera sin problemas. Viñas se retira porque estaba convencido que este retorno sería desastroso [538]. A juicio de Lorenzo la partida de Barcelona del anarquista autócrata [Viñas, dic. 1880] supuso la disolución de la Alianza [539]. Nettlau con buen juicio se muestra dudoso de que así fuera. Debemos reconocer que de momento las dudas deben permanecer.

Sin embargo lo que es cierto es que junto a la organización pública continuó existiendo una Internacional secreta [540]. Sus objetivos no eran crear antagonismos con la organización pública, sino crear una organización secreta robusta en el interior de la pública, para poder recoger la bandera de las ideas cuando sobreviniera una fuerte represión por parte del gobierno [541].

Es probable - tal como señala Nettlau - que los primeros choques entre clandestinidad y vida pública se hubieran producido ya en el congreso de Barcelona de 1881. El incidente con el delegado de Arcos de la Frontera así lo hace suponer [542].

Se ignoran totalmente las relaciones que se entablaron entre las dos organizaciones entre el primer congreso (Barcelona, 1881) y el segundo (Sevilla, 1882). Colegimos que no debieron ser muy cordiales por cuanto la Comisión Federal en el último Congreso citado negó su existencia a pesar de haber enviado ésta cinco circulares secretas [543].

Esta fue sin duda la gota que colmó el vaso. Los partidarios de la Internacional secreta se separaron y fundaron, en un congreso que tuvo lugar en Sevilla en enero de 1883, la Internacional «Los Desheredados» [544]

La represión desencadenada so pretexto de los crímenes de «La Mano Negra» golpeó seriamente la frágil estructura de esta organización [545].

El tercer congreso tuvo lugar en Cádiz, en diciembre de 1884 [546]. Los «Documentos aprobados» no han llegado hasta nosotros, pero Nettlau tuvo ocasión de utilizarlos [547]. La importancia de este congreso reside en el hecho de la participación en el mismo de un miembro de la Comisión Federal en funciones. Esto demuestra que había contactos; aunque ignoramos hasta que punto, lo más probable es que ambas organizaciones quisieran acercar sus posiciones para llegar a un entendimiento [548]. Así parecen demostrarlo al menos los hechos posteriores [549].

El congreso decidió que el periódico clandestino «La Revolución Social se ciñó durante su existencia a los principios más revolucionarios [550]

De este periódico - sumamente importante para conocer la trayectoria de la Internacional «Los Desheredados» de la que era portavoz - solo nos han llegado dos números [551].

En el primero de ellos encontramos un artículo muy interesante que nos revela sus opiniones en cuanto a la táctica a seguir. Analizando la organización pública arguye que su peor mal es el reconocimiento de las leyes en contraposición con los principios anarco-colectivistas. En vista de ello algunos compañeros «intentaron recuperar los hilos de la organización revolucionaria para formar lo que en estos momentos tiene vida próspera y se desarrolla como no podía menos de esperarse.» Y lo que es más importante concluye teorizando lo que ocurrirá cuatro años más tarde como salida a la crisis que envolvía a la FTRE. «Dos organizaciones son necesarias para conseguir sus objetivos. Cada una de ellas actuando en campos separados, pero coincidiendo en un punto para que sean fructíferos sus resultados en combatir a la burguesía. [552]»

Por último dejaron siempre claro sus objetivos revolucionarios: «Hacer de forma que la organización revolucionaria no pierda el verdadero carácter que determinan los principios anarquistas-colectivistas por los cuales se rige. [553]»

Los rastros de esta organización secreta se pierden después de constatar su participación en el congreso cosmopolita de Barcelona celebrado a continuación del regional en julio 1885 [554]. ¿Se integraron en la FTRE una vez acercadas las posiciones y desaparecida de escena la oposición «ortodoxa»? Es probable.


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[518La delegación de Arcos fue la que dió la nota discordante. Vid. Nettlau, La Première…, op. cit., 406

[519Para Temma Kaplan, Orígenes, op. cit., 163, este congreso secreto estuvo encabezado por los comunistas Miguel Rubio, Francisco Gago y Manuel Pedrote. De donde extrae la autora sus informaciones, sigue siendo un misterio, ya que nada se sabe del citado congreso, salvo que se reunió y elaboró unos estatutos (vid., Nettlau, La Première…, op. cit., 419).
Tal vez se confunde con una reunión de la federación local sevillana en la cual Miguel Rubio hizo propaganda de sus ideas comunistas (sesión del 6 de enero de 1883 de la C.F. en la cual Miguel Rubio es calificado de perturbador, vid. Crónica, op. cit., Libro I, cit., por Nettlau, op. cit., 424). Sin embargo Pedrote se manifestó públicamente diciendo que no tenía nada que ver con lo que pasaba en Sevilla y que nunca estaría de acuerdo con las ideas de Rubio (sesión del 20 enero 1883 de la C.F., vid. Crónica, Libr I, cit., por Nettlau, op. cit., 424)

[520Nettlau, La Première…, op. cit., 433-434. El texto se publicó en La Autonomía (Sevilla) del 20 de mayo y también en La Federación Igualadina (Igualada), 17 (1 jun. 1883), 1-3

[521La Autonomía (Sevilla), n.21 (3 jun. 1883), 1, cit. por Nettlau, La Première…, op. cit., 434

[522El Productor (Barcelona), (30 nov. 1888), cit., por Nettlau, La Première…, op. cit., 415, Indalecio Cuadrado - elegido secretario de la Comisión Federal en el Congreso de Valencia - se expresa en estos términos al hablar de la pasada trayectoria de la FTRE

[523Junto a éste, estaban Manuel Aguilar, Miguel Celis, José Lucena y Manuel Ruiz

[524Este periódico ya había sido desautorizado por la federación local sevillana (sesión de la C.F. del 28 sep. 1883, vid., Crónica, Libro I, 192, Nettlau, op. cit., 453). Estos artículos se titulaban «Cuestiones reglamentarias» y continuaron en el n.37 (30 sep. 1883) (III) y n.38 (7 oct. 1883), 1 (IV). En ellos se referían al acuerdo tomado por la F.L. de Lora del Rio de aplicar el artículo 5º (expulsión por «perturbadores») al federado J.C. (Gracia); al periódico La Autonomía y al consejo local sevillano en vista de lo publicado en el n.24 de dicho periódico (Crónica, Libro I, 145, Nettlau, op cit., 435). En este número (24ßjun. 1883), 4 se había publicado una carta de J.C. fechada en Gracia el 6 de junio en contestación a la crítica publicada por los ex-delegados al congreso de Sevilla - en el n.21 (3 jun. 1883), 1-2 - de la que hemos hecho mención más arriba. Sin embargo en el n.36 (23 sep. 1883), 1, el consejo de redacción manifestaba «que hará todo lo posible para que La Autonomía siga siendo fiel intérprete de la Federación Regional de los Trabajadores y que jamás se pondrá de parte de otra cosa que de la defensa de la emancipación económico-social de los trabajadores de ambos mundos sin distinción de creencias, color ni nacionalidad.»

[525Parece ser que las diferencias se centraban en la imposición por la empresa propietaria de no publicar artículos contra la religión católica.

[526n.40 (28 oct. 1883), 1

[527Revista Social (Madrid), 130 (29 nov. 1883), 1-2

[528Refiriéndose a las exigencias de la empresa propietaria de no insertar artículos contra la religión católica.

[529La Autonomía (Sevilla), 42 (11 nov. 1883), 1

[530Id., n.43 (17 nov. 1883), 4

[531Id., n.46 (23 dic. 1883), 1

[532En este periódico - del que no se conocen ejemplares - afirmó haber dirigido La Autonomía solo nominalmente y mientras en ésta había defendido los acuerdos del congreso de Valencia, en aquél se retractaba mostrando su disidencia. Ante esto Revista Social decía: «¡Y este cambio de ideas, se ha verificado en ocho días!/ ¡Ni que se hubieran escapado de un manicomio!/ ¡Desdichada federación sevillana!», n.127 (8 nov. 1883), 1

[533La Autonomía (Sevilla), 42 (11 nov. 1883), 3

[534El Chornaler (Valencia), 21 (10 mayo 1884), 2

[535Revista Social (Madrid) del 27 dic. 1883, aludía a un individuo de fracción que intentaría hacer proselitismo entre la gente de la plana de Barcelona reuniéndolos en Tarrasa e intentando que se reagruparan en torno a La Autonomía, el único periódico que mantenía los principios, cit. por Nettlau, La Première…, op. cit., 456, nota 8

[536Anarquismo y revolución, op. cit., pag. 257

[537En Lorenzo, El proletariado militante, op. cit., 465, nota 80

[538Nettlau, La Première…, op. cit., 344. Véase también cap. XV, especialmente pag. 331

[539Lorenzo, op. cit., 426, cit. por Nettlau, op cit., 348

[540Las dudas se basan principalmente en saber hasta que punto esta Internacional secreta estuvo dirigida por la Alianza.

[541Asociación Internacional de los Trabajadores. Grupos de Barcelona. Estatutos provisionales (Barcelona, 1882, 7 pags.). Nettlau, La Première…, op. cit., 359-361, lo reproduce en versión francesa.

[542Nettlau, op. cit., 362

[543De ellas solo conocemos la segunda publicada en francés en Le Revolté del 29 oct. 1881, cfr. Nettlau, op. cit., 363. Esta circular da cuenta de la celebración del congreso de 1881 y de que las conferencias comarcales de ese año se mostraron satisfechas de que el congreso de Londres se adhiriese a la AIT. Esta fechada el 14 de oct. 1881

[544«Desde aquella fecha, es decir, al partir de la terminación del congreso de Sevilla, nos separamos de la Federación como anteriormente decíamos y para que se nos diferenciara de cualquier otra organización, nos dimos el nombre de “Los Desheredados” en un congreso celebrado en Sevilla en enero de 1884 (sic)» (es evidentemente un error tipográfico), «Nuestra consecuencia», La Revolución Social (S.L.), n.5 (abr. 1885)

[545Según ellos la Comisión Federal escogió en estos sucesos «un papel esencialmente característico: el de calumniador», «Nuestra consecuencia», art. cit.

[546Se ignora cuando tuvo lugar el 2º, aunque dada la cronología del 1º y el 3º, celebrados a continuación de los que regularmente celebraba la FTRE, suponemos que tendría lugar a finales de 1883 o principios de 1884, a continuación del congreso de Valencia (oct. 1883)

[547«Asociación Internacional de los Trabajadores de la Región Española. Los Desheredados. Documentos.» Se encontraba este folleto en el archivo particular de la familia Montseny y seguramente fue abandonado en Barcelona en la retirada de 1939 (Lamberet, nota 49, pag. 651 del libro de Nettlau, La Première…, op. cit.). Nettlau, op. cit., 469-475 nos ha dejado algunos fragmentos y Lamberet incluyó en apéndice algunos extractos del mismo de las notas manuscritas de aquél

[548Después de denunciar a la Comisión Federal por connivencia con los perturbadores, Revista Social (Sans), n.15 (23 abr. 1885), 2, alude a la Federación Local de Lora del Rio, quien a su vez los acusa de «haber gastado parte de nuestras cotizaciones en mandar una delegación al sedicente congreso celebrado en Cádiz en 1884», cit., por Nettlau, op. cit., 483

[549«Es imprescindible la reconstrucción de todas las fuerzas revolucionarias en una sola organización fuerte y potente, donde respetándose todas las formas de lucha contra la burguesía, quepan y se desarrollen todas las actitudes», «Nuestra consecuencia», art. cit., cit. por Nettlau, op. cit., 475. Nos parece un claro anticipo de lo que posteriormente representó la OARE

[550«Acuerdos», cit., por Nettlau, op. cit., 473

[551el n.3 (duplicado) (jul. 1884) y el n.5 (abr. 1885). Los mismos que tuvo Nettlau en sus manos. El que fuera una publicación clandestina, seguramente de escasa circulación, no ayudaría a su conservación

[552«La pena de muerte», n.3 (duplicado) (jul. 1884), 2

[553Traducido del francés. Artículo 1º de los Estatutos en «Documentos aprobados», cit., por Nettlau, op. cit., 471. Estas declaraciones suponen un mentís a las tesis que defienden el enfrentamiento entre comunismo y colectivismo como la causa de la crisis de la FTRE

[554Del 27 al 29, cfr. Nettlau, op. cit., 496-497


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