Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 5º

5.4/ Los grupos anarquistas y sus órganos: La floración de una prensa efímera

Con el final de siglo se manifiesta un creciente deterioro de la situación material de la clase obrera española. La crisis económica provocada por la pérdida de las últimas colonias agravó aún más el problema.

Con el resurgir del movimiento obrero - provocado en parte por las causas antes apuntadas - comienzan también a aumentar los conflictos sociales. Las huelgas llegan a proporciones jamás alcanzadas anteriormente. Generalmente se producían por aumentos de salarios o reducción de la jornada de trabajo [807].

De nuevo renace el mito de la huelga general, frecuentemente teorizado y puesto en práctica por los anarquistas en el siglo anterior. El bienio 1901-1902, fue pródigo en huelgas de estas características. La Coruña, Sevilla, Gijón, Morón y Barcelona las experimentarán, generalmente con resultado adverso.

Los grupos anarquistas se reorganizaron y extendieron por todo el país, constituyendo un factor importante en el nuevo renacimiento del asociacionismo obrero. Se fundaron Centros de Estudios Sociales [808] en muchas localidades con una doble finalidad: aglutinar al mayor número posible de trabajadores organizados por secciones de oficio y servir de centros de enseñanza con objeto de aumentar su nivel cultural.

Además de Barcelona y Madrid, la influencia anarquista se extendió por Asturias, Levante y Murcia, La Coruña y gran parte de Andalucía, con núcleos importantes en Valladolid, Gerona (San Feliu de Guixols y Palamós), Badajoz y el país Vasco.

A medida que la propaganda anarquista se fue extendiendo por toda España [809] fue creciendo paralelamente el interés por su ideario. Se fueron creando grupos anarquistas en todas aquellas localidades donde las inquietudes de los trabajadores y campesinos por mejorar su situación, no solo económica, sino también cultural se evidenciaba con fuerza.

Señala Tuñón de Lara que «resulta difícil distinguir entre asociaciones que admiten netamente los principios anarquistas o anarcosindicalistas y aquellas otras, de simple resistencia, impregnadas de la influencia anarquista (que formaron luego buena parte de la clientela de la CNT) [810]

Más adelante sigue insistiendo «en el hecho de que al tratar de esta corriente estamos obligados a mezclar los conceptos de organización y de grupo político, es decir, anarquista. [811]»

Creemos que habría que hablar de distorsión, más que de confusión. Analizar los grupos anarquistas con los mismos métodos que si de un partido político se tratase conduce necesariamente a un falseamiento de la realidad. Y si esto resulta cierto en casi toda la historia del anarquismo español, lo es mucho más en el período concreto que estamos analizando.

Los grupos anarquistas de principios de siglo, herederos de las teorías anarcocomunistas de los grupos efímeros, no respondían a estructuras definidas, porque no se dotaban de ninguna. Su cualidad era precisamente su precariedad. Pero al mismo tiempo, estos grupos los formaban trabajadores o campesinos y su flexibilidad les permitía crear asociaciones que eran inmediatamente impregnadas del ideario que nutría los grupos.

Si la Federación de Sociedades de Resistencia - de la que más adelante hablaremos con más detalle - no llegó a cuajar, la explicación hay que buscarla en su adscripción teórica y práctica a formulaciones organizativas que habían ya demostrado su fracaso en la década de los ochenta del siglo anterior.

Por ello creemos que es inútil buscar deslindes - al menos en este período - entre el movimiento obrero de tendencia anarquista y los grupos específicos que los integraban, precisamente porque no se buscaban esos deslindes - como ocurrirá posteriormente con la CNT - ni se veía en esos momentos la necesidad de hacerlo.

El primer periódico anarquista asturiano y el primero de este período, apareció en Gijón en enero de 1899 [¿i.e. 31 de enero de 1898?]. Fraternidad surgió por iniciativa de Isidro Diez de la Torre - «Alma Negra» [812]. Aunque desapareció enseguida, volvería a reaparecer a finales del año siguiente. Fue el núcleo alrededor del cual se fueron desarrollando los grupos asturianos [813]. De igual manera se fue configurando un potente movimiento obrero que llegó a contar con un diario [814].

En Andalucía, La Protesta, instalada en La Línea a partir de 1901 contribuyó de modo eficaz a extender la propaganda anarquista. Pero ya otros periódicos habían empezado la labor propagandística en Cádiz, donde la represión de las décadas anteriores había sido más intensa, pero al mismo tiempo los grupos anarquistas eran más consistentes.

El primer periódico aparecido en esa ciudad fue El Trabajo [815] - año y medio antes de que La Protesta se trasladara a La Línea. Con una participación muy destacada de los grupos anarquistas gaditanos y auspiciado por ellos, colaboraron un amplio plantel de escritores que iban desde Salvochea, hasta la librepensadora Amalia Carvia. Fue El Trabajo un primer jalón en un proceso de desarrollo extraordinario de la propaganda anarquista en Cádiz.

Le siguió La Razón Obrera en septiembre de 1901 que en la práctica fue el portavoz de los fogoneros y marineros, poderosa organización obrera de esa ciudad, la cual, salvo breves momentos de recesión importante, dio muestras de gran vitalidad. Reorganizados de nuevo en 1904, dieron vida a La Voz del Obrero del Mar que desapareció cuando dicha sociedad quedó disuelta dos años después, en julio de 1906 [816].

En la primavera de 1902 apareció El Proletario, órgano y expresión de los grupos anarquistas, aunque como afirmaba José Torralvo, es imposible ser anarquistas en el estado social presente, pero sí «mártires de tan sublimes ideales» [817]. Este periódico se refundió con La Voz del Campesino que se publicaba en Jerez, para sacar a la luz Germinal [818]. Pero no pudo ir más allá del primer número; al igual que su antecesor tuvo que desaparecer por falta de fondos [819].

También se mostrarían muy activos los grupos anarquistas de la provincia. Algeciras, La Línea y San Fernando, participarían en la propaganda periódica con órganos generalmente de vida muy efímera.

En Málaga se organizó una potente Federación de sociedades de resistencia, cuyo órgano en la prensa - Faro de Andalucía - tomó el mismo nombre de la Federación [820].

Este periódico apareció probablemente el 1 de mayo de 1902 [821]. A finales de año los editores se vieron precisados a suspenderlo por falta de fondos [822]. Coincidiendo con el mitin del 1º de mayo del año siguiente tendría una efímera reaparición. La enfermedad de su director, José Mesa, unida a los problemas económicos fueron la causa de su rápida desaparición [823].

Varios años después, los grupos anarquistas malagueños publicaron Nueva Aurora, auspiciado por los nuevos vientos sindicalistas [824]. Venía esta publicación a «resucitar el floreciente tiempo de El Faro de Andalucía, potente Federación de sociedades de resistencia que cobijaba en su seno a casi todo el proletariado de Andalucía. [825]»

Como órganos específicamente anarquistas surgió Aurora en 1905 [826] y un año más tarde, el grupo «Los Iconoclastas» editó La Aurora del Siglo [827].

En Granada se constituyó la Sociedad Obrera «La Obra» que aglutinó a varios millares de trabajadores del campo [828]. En 1903 apareció El Rebelde de muy corta duración.

En Sevilla también comenzaron a publicarse, por parte de los grupos anarquistas, periódicos como Los Tiempos Nuevos a finales de 1902, rápidamente sustituido por La Sociedad Futura [829]. Continuaron las labores propagandísticas en 1904 con la edición de Trabajo, denunciado y obligado a desaparecer por apuros económicos. Verdad que también desapareció en seguida. Igual suerte correría Humanidad [830], publicado a partir de septiembre de ese año y desaparecido antes de que finalizara.

Igualmente Almería y Huelva se sumaron a la propaganda anarquista [831]. únicamente Jaén y Córdoba quedaron al margen en este período. El caso de Córdoba es sorprendente; como señala Díaz del Moral, esta provincia no contó en el siglo XIX con un poderoso movimiento obrero [832]. Con el inicio del siglo la situación cambió radicalmente. El autor antes citado nos relata con minuciosidad, el rápido despertar de la conciencia obrera y campesina en las tierras cordobesas, potenciada por los contactos con los propagandistas de Madrid y Barcelona.

Aunque iniciado el movimiento con gran lentitud en 1901 y 1902 (Córdoba permaneció al margen de la conmoción del bienio 1901-1902), pronto la extraordinaria difusión de las ideas daría sus frutos en 1903. Pero la sola presencia de los propagandistas no justificaría «aquella rapidísima difusión de las enseñanzas ácratas ni la formidable explosión de 1903 (…). La verdad es que los sembradores más eficaces fueron los periódicos y folletos y que a la fecundidad del suelo y a su aptitud extraordinaria para la germinación del anarquismo se debió, más que a nada, la cosecha maravillosa. [833]»

Quizá esto explique también que, a pesar de la agitación que conmovió a la provincia, no apareciera en Córdoba ningún periódico anarquista en este período. Se nutrían perfectamente con los que de forma masiva les llegaban de Madrid y Barcelona.

La crisis agraria de 1905 provocó una rápida decadencia del antes poderoso movimiento [834].

Un poco más al sur, en las Islas Canarias, la organización obrera de carácter y tendencias anarquistas fue impulsada al despuntar el siglo por José Cabrera Diaz [835]. Con la ayuda de algunos núcleos obreros de las islas se creó en Tenerife la Asociación Obrera Canaria formada por la federación de los gremios de oficios.

Como impulsor del asociacionismo y del desarrollo de la organización apareció El Obrero el 8 de septiembre de 1900, «dirigido por el propio Cabrera Díaz, alma y motor de todo el incipiente movimiento asociativo. [836]»

El manifiesto de la citada asociación - aparecido en el n.2 del 15 de septiembre - no deja lugar a dudas en cuanto a su carácter, apoliticismo y tendencias libertarias:
«equivocados los juicios de aquellos que creen encontrar en la Asociación un medio para complacer las exigencias de bastardas pasiones políticas. [837]»

Esta organización desapareció a principios de 1904 por causas muy diversas, entre las cuales la represión a los dirigentes y en particular al periódico El Obrero, serían fundamentales [838].

Este periódico impulsó al mismo tiempo la asociación en Gran Canaria, una de cuyas primeras manifestaciones fue la aparición de El Trabajo en diciembre de 1900 y más tarde la creación de «La Asociación Gremial de Obreros de Gran Canaria [839]». El carácter de estas primeras asociaciones, controladas y dirigidas principalmente por intelectuales pequeño-burgueses [840], hizo que no se formaran líderes obreros capaces de continuar la tarea.

«Por otro lado, los grupos anarquistas gran canarios se marginaron de este intento y se orientaron a la creación de una organización propia, el Centro Obrero, creado a finales de 1902 y que contará con su propio órgano de expresión: El Rebelde (1902-1903) [841]»

La orientación del Centro está claramente definida en el manifiesto que su órgano El Rebelde publicó:
«… pero para que nuestra voz se dejara oír en muchas partes y que nuestras doctrinas redentoras y libertarias se extendieran con mayor facilidad (…) y tengan la amplitud necesaria (…) es (…) por lo que se ha dado a luz este nuevo periódico, órgano de nuestra asociación… [842]»

De este modo se iría consolidando un activo movimiento anarquista en las islas que más tarde daría sus frutos. En 1905 los grupos anarquistas tinerfeños editaron Luz y Vida [843] y algunos años más tardeEn Marcha en la misma ciudad.

Por tierras de Levante, la región murciana fue muy prolífica en este período en cuanto a labor propagandística se refiere. El Obrero Moderno de Murcia y La Fraternidad Obrera de Cartagena, nacieron casi simultáneamente en junio de 1901. Del primero era director José Rodríguez Romero y del segundo Alifa. La evidente influencia anarquista en ambos los convirtieron, en la práctica, en órganos aglutinadores de un poderoso movimiento obrero de esta tendencia en la región murciana. Su vida fue bastante dilatada en ambos casos, a pesar de las denuncias y secuestros que sufrían constantemente [844], lo que prueba que contaban con el apoyo de un núcleo considerable de trabajadores.

En la provincia de Murcia también aparecieron gran cantidad de periódicos, pero en este caso, algunos con una vida muy breve: El Faro del Progreso de Mazarrón, en 1904, órgano de los grupos anarquistas [845]; Humanidad Libre apareció en Jumilla a mediados de 1905. El número 9 fue denunciado y secuestrado y desapareció, pero más de un año después - en enero de 1907 - volvió a aparecer en su 2ª época:
«Somos los mismos y nada prometemos; sabemos que no venimos a llenar un vacío (…) [pero] siempre estaremos al lado de la razón sin importarnos que sea fuerte o débil el que la tenga. [847]»

El movimiento obrero tendría más tarde un extraordinario desarrollo en Cartagena y los pueblos de su cuenca minera, sobre todo La Unión.

Subiendo por el litoral mediterráneo alcanzamos la ciudad del Turia, donde un grupo de mujeres anarco-feministas, iniciaron las actividades propagandísticas con el periódico - órgano de la sociedad femenina de Valencia [848] - La Humanidad Libre. Su propósito era ocuparse de la mujer a la cual «la verdad jamás le ha sido dicha, la ciencia le ha sido negada, la luz de los conocimientos reales de la vida se ha procurado siempre que no penetrase en su oscuro cerebro. [849]»

Colaboradores de esta revista lo fueron un amplio plantel de militantes anarquistas, Teresa Claramunt, Soledad Gustavo, Rosa Lidón, María Losada, etc. Finalizó sus publicaciones casi enseguida [850], aunque se propusieron su continuación y de hecho así lo anunciaron [851].

«Al paralizarse la publicación de La Humanidad Libre campeón que publicaban queridas compañeras de esta localidad, creímos de necesidad algunos amantes de la propaganda que reapareciese tan modesto como valiente defensor de la emancipación de la mujer.»

Pero decidieron que no fuera exclusivamente órgano feminista, sino defensor «de cuantos en esta sociedad sean atropellados, explotados y escarnecidos, sin distinción alguna de sexo. [852]»

Su nombre se convirtió en El Corsario, haciéndose cargo, como sucesor de aquella, de su administración [853]. En este periódico continuaron colaborando las militantes anarquistas a las que antes nos hemos referido, junto a otros muchos. Su director fue José Alarcón [854].

Mantuvo en ocasiones agrias polémicas con El Mercantil Valenciano - diario republicano - «especie de letrina donde se vierten todas las inmundicias del estercolero burgués. [855]»

[¿…?] dio amplio espacio informativo también a comunicados y cartas de los que todavía sufrían presidio por los crímenes de «La Mano Negra» y a la campaña por la revisión del proceso en general. Como era ya norma, fue frecuentemente denunciado y secuestrado y aún así logró superar la barrera psicológica del año de publicación [856].

En el ángulo noroccidental de la Península, en la región gallega, pero básicamente en La Coruña [857] se fue configurando un potente movimiento obrero a partir de finales del siglo pasado. La sociedad de carpinteros patrocinó la aparición del periódico La Emancipación [858], en mayo de 1900, que debió realizar una excelente labor propagandística.

La huelga general de 1901 en La Coruña es prueba patente del desarrollo de la propaganda en esa ciudad, pero al mismo tiempo desorganizó el movimiento e hizo que desapareciera el periódico, denunciado por la autoridad militar que había decretado el estado de guerra [859].

Reagrupadas las fuerzas obreras en 1902 volvió a aparecer el periódico, pero esta vez como órgano de las sociedades obreras [860]. La huelga de metalúrgicos en 1903 y la crisis de trabajo que afectó profundamente a Galicia lo hicieron desaparecer en marzo o abril de ese año, por falta de recursos económicos [861].

Los activos grupos anarquistas de La Coruña iniciaron en agosto de 1904 la publicación del órgano defensor de las ideas libertarias, Germinal y algunos años después - en 1908 - La Acción. Más tarde con la fundación de la CNT, se produciría una revitalización del movimiento obrero de tendencia anarquista y también de los grupos ácratas que se extendieron por gran parte de la región gallega.

Igualmente en Valladolid se mostraron activos los grupos anarquistas, herederos de las secciones de trabajadores de la I Internacional, así como también en Bilbao. Los núcleos de Santander publicaron Adelante con un razonable éxito entre los trabajadores de la ciudad montañesa, llegando a traspasar sus límites locales. Además de una publicación obrera, se propuso ser una revista cultural-sociológica, con valiosas aportaciones teóricas.

No faltaron en este período publicaciones con rancio sabor vitalista heredado de la década anterior. El individualismo stirneriano o en ocasiones fuertes influencias de Nietzsche, impregnaron las páginas de Juventud de Valencia:
«El cretinismo, la renunciación cristiana de la juventud española nos ahoga. Enseñarles a ser fuertes, a ser dignos de vivir, será nuestro primer trabajo. ¿Programa? ¿Para que? Delante tenemos la Vida; detrás los cadáveres que no puedan seguirnos. [862]»

El grupo anarquista «Andalucía Rebelde» de La Línea, lanzó - en el otoño de 1905 - la idea de una publicación que vería la luz en esa ciudad y apuntaban el título de Aurora (para seguir la tradición de la publicación que allí había sido editada años atrás) [863]. Algunos meses más tarde apareció con el título definitivo de Anticristo. Desde un punto de vista ferozmente individualista pretendían acabar con el aspecto místico del anarquismo [864].

La poderosa influencia de Nietzsche se incrustó en cada gota de tinta: «Tampoco venimos a luchar por la Humanidad ni el Bien; éstos como la Verdad y la Justicia únicamente son para nosotros restos redivivos de los muertos fetiches religiosos; hueros fantasmas que en todo tiempo han absorbido la personalidad humana.

Para nosotros no hay más realidad que nosotros mismos; y el mundo que nos rodea solamente es un atributo nuestro o el campo de nuestra actividad a la cual no reconocemos límite ni valla. [865]»

Salvador Rodríguez fue uno de los responsables de la revista y José Rodríguez Romero su director. El acoso de la justicia impidió que fuera más allá de su segundo número [866].

Publicaciones efímeras la mayor parte de ellas, órganos de grupos anarquistas un buen número, alcanzaron, a pesar de todo, a establecer una intrincada red de contactos que constantemente se renovaban. En ningún otro momento se reprodujo este fenómeno. El movimiento anarquista evolucionará hacia formas organizativas cada vez más estructuradas, en un intento de facilitar la consecución del objetivo común.

El nacimiento de la CNT y el posterior estallido de la revolución rusa aceleraron este proceso.


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[807Tuñón de Lara, El movimiento obrero…, op. cit., pags. 418 y sgs.

[808Básicamente el Centro o Círculo de Estudios Sociales representaba en este período el lugar de domiciliación de las sociedades obreras, grupos anarquistas y en algunos casos se implantaba una escuela laica. El Círculo de Estudios Sociales de La Línea tuvo una importancia extraordinaria. Fué el que dió cobertura a La Protesta de Ernesto Alvarez y posibilitó su continuidad. En Grazalema se implantó una escuela laica que pasó a regirla Juan José García, véase circular n.4 de este centro en El Proletario (Cádiz), n.1 (1 abr. 1902), 7 y también la circular n.5 en «Id.», n.2 (15 abr. 1902), 5

[809Pedro Vallina, integrante del grupo anarquista La Acción de Madrid proponía, en nombre del grupo, para activar la propaganda la edición de folletos. Apuntaba además la posibilidad de unirse varios grupos para este cometido, ya que entonces la tirada sería mayor y se reducirían los costes, El Proletario (Cádiz), n.3 (1 mayo 1902), 8

[810op. cit., pag. 405

[811Ibid., pag. 408

[812Vid. Santullano, G., «La prensa obrera en Asturias en el siglo XIX (1868-1899)», Boletín del Instituto de Estudios Asturianos (Oviedo), n.88/89 (jun. 1971), pag. 531, quien ofrece en nota a pie de página una breve biografía de este anarquista. Este autor añade que el director del periódico sería Juan Fernández y García del que nada se sabe

[813En 1905 apareció, también en Gijón, la revista Tiempos Nuevos dirigida, según Alvarez, Eleuterio Quintanilla (vida y obra del maestro), México, 1973, pag. 438, por José Suárez Duque, aunque según La Huelga General (Madrid), n.5 (9 mar. 1906), 1, el director era José Menéndez, que fue encarcelado por este motivo. Eleuterio Quintanilla, una de las figuras más importantes del anarquismo asturiano, inició sus actividades propagandísticas en esta revista, vid. Alvarez, op. cit., pags. 23-25

[814Tuñón de Lara, op. cit., pag. 408 afirma que las organizaciones asturianas de La Felguera contaban con 1300 afiliados. El diario La Defensa del Obrero apareció en Gijón en mayo de 1901, desapareciendo a finales de ese mismo año. En enero del año siguiente le sucedió La Organización, también diario, pero de vida muy efímera (apenas unos números)

[815El primer número data del 17 de diciembre de 1899

[816El Porvenir del Obrero (Mahón), n.263 (27 jul. 1906), 4

[817n.11 (1 sep. 1902)

[818La Huelga General (Barcelona), n.16(5 abr. 1903), 8

[819Tierra y libertad (Madrid), 209 (14 mayo 1903), 3

[820Según Tuñón de Lara, op. cit., pag. 408, esta Federación estuvo dirigida por Belén Sárraga, conocida librepensadora y según parece llegó a contar 20 000 afiliados, con más de 20 sociedades. Por su parte Diaz del Moral, op. cit., pag. 185, nos dice: «Belén Sárraga, con ocasión de sus viajes a Málaga, a cuyos trabajadores organizaba por entonces…» La colaboración entre el republicaniosmo librepensador y el anarquismo fue muy estrecha, no solo en Málaga, sino en muchísimas otras partes de Andalucía y del resto de España. Añade Diaz del Moral, id. que «Belén alentaba y aconsejaba a la Sociedad Libertaria cordobesa Los Amigos del Progreso, que organizó bastantes gremios.» De todos modos hay que señalar que esta colaboración práctica no significaba comunión de ideas; El Corsario (Valencia), n.26 (5 dic. 1902), 3, comentando un mitin que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1902 en Málaga decía que los argumentos anarquistas a través de Chornichan y Velasco se impusieron a los de librepensadores, políticos y radicales

[821No conocemos ejemplares, vid. Tierra y libertad (Madrid), n.156 (10 mayo 1902), 4

[822Tierra y libertad (Madrid), n.186 (4 dic. 1902), 3

[823El Productor (Barcelona), n.25 (16 mayo 1903), 4 y Tierra y libertad (Madrid), n.212 (4 jun. 1903), 2

[824El primer número es del 16 junio 1909. Sólo se publicaron dos números

[825Nueva Aurora (Málaga), pag. 1 del n.1

[826No conocemos ejemplares, vid. Tierra y libertad (Madrid), n.6 (7 oct. 1904), 7. Al año siguiente se trasladó a Algeciras y más tarde a La Línea

[827Tampoco han llegado hasta nosotros ejemplares de esta publicación. El grupo lo componían: Miguel López, José Mesa, Salvador Romero, Miguel Martín, José Romero y R. Morell, vid. El Productor (Barcelona), n.35 (9 dic. 1905), 4

[828Tuñón de Lara, op. cit., pag. 408. A consecuencia de la huelga de campesinos de Granada, promovida por la Sociedad «La Obra», fueron detenidos 29 obreros asociados a aquella, vid. El Corsario (Valencia), n.3 (28 jun. 1902), 4

[829De ninguno de los dos conocemos ejemplares

[830El Rebelde (Madrid), n.40 (12 sep. 1904), 3, lo califica de periódico libertario. De ninguno de ellos nos han llegado ejemplares

[831En Almería se publicó en 1904-1905, Unión Ferroviaria y un año más tarde - durante un breve lapso de tiempo - Vía Libre. En Huelva apareció El Obrero de Rio Tinto en 1900 y en 1902, El 4 de febrero

[832Historia… agitaciones…, op. cit., pags. 182 y sgs.

[833Ibid., pag. 186-187. La campaña de propaganda que Teresa Claramunt y Leopoldo Bonafulla llevaron a cabo por tierras de Andalucía, fue seguida de cerca por El Corsario de Valencia. Véase sobre todo, «A todos los anarquistas de Andalucía», por el grupo «Despertar» (toda la correspondencia a Manuel Pérez, Fadrique, 11), Sevilla, 20 octubre 1902: «El viaje de Teresa Claramunt y Leopoldo Bonafulla por esta región viene dando provechosos resultados». A tenor de estos buenos resultados, el grupo citado proyectó otra excursión de propaganda, para lo cual recabaron fondos que no disponían. Se proyectaba que esa excursión saliera de Sevilla el próximo enero, celebrando mitines y veladas de propaganda en aquellos puntos donde los compañeros hubieran ayudado a llevarla a efecto. Vid. El Corsario (Valencia), n.22 (7 nov. 1902), 4

[834Ibid., pags. 206 y sgs.

[835Brito, O., Historia del movimiento obrero canario, Madrid, 1980, pag. 80 (algunas notas biográficas en pag. 78, nota 138)

[836Brito, op. cit., pag. 80: «El Obrero, será un importante semanario obrero con claras influencias anarquistas y que desempeñará un papel fundamental en la organización y mentalización obrera durante la primera década del siglo actual.» (id. nota 147). O también: «Será, pues, este semanario obrero un instrumento fundamental en la labor de potenciar al asociacionismo obrero en Canarias durante su primera etapa, para luego convertirse en defensor de las clases trabajadoras y paladín del anarquismo como alternativa emancipadora de la clase obrera»., op. cit., pag. 110. La Huelga General (Barcelona), n.8 (25 ene. 1902), 3, le dedicó algunos elogios y transcribió algunos de sus artículos como «La Libertad», junto a un pensamiento de Quental, anarquista portugués: «Antes me inclinaré ante un pobre que lucha para vivir y hacer vivir a sus hijos, que ante un Dios eterno que deja sufrir a los suyos.»

[837Brito, op. cit., pag. 81

[838Como en todas partes las sanciones, procesamiento a sus redactores y otras argucias contra el periódico fueron constantes. Brito, op. cit., pag. 84 y nota 160. La Asociación contaba en 1901 con once gremios y alrededor de 3242 asociados (id.)

[839Brito, op. cit., pag. 85

[840El periodista Luis Suarez Quesada fue el fundador, junto con varios obreros, del periódico El Trabajo, Brito, op. cit., pag. 85

[841Brito, op. cit., pags. 85-86

[842El Rebelde, 15 nov. 1902, cit. por Brito, op. cit., pag. 86

[843Vid. «Los nuevos luchadores», El Productor (Barcelona), n.36 (16 dic. 1905), 1

[844La prensa anarquista de aquel período, Suplemento a R.B., La Huelga General, Tierra y Libertad, etc., está plagada de noticias de denuncias y secuestros de estos periódicos. Véase su ficha técnica con estos detalles en vol. II, tomo 1, pag. 157 para El Obrero Moderno y pag. 159 para La Fraternidad Obrera. De todos modos, a pesar de su larga existencia no nos han llegado ejemplares, o al menos nosotros no conocemos ninguno

[845Vid. El Rebelde (Madrid), n.40 (22 sep. 1904), 3. Suspendido en un momento determinado, volvió a aparecer, vid. La Revista Blanca (Madrid), n.162 (15 mar. 1905), 583]. Al ser suspendido apareció Horizontes Nuevos, en el otoño de ese año, con una vida aún más efímera. La Luz del Obrero de Cieza, aparecido poco después a finales de ese mismo año - con una vida bastante amplia - fue denunciado y secuestrado igualmente en numerosas ocasiones[[<846>Véase, p.e., Tierra y libertad (Madrid), n.57 (22 mar. 1906), 2

[847«Nuestro saludo», n.1 (27 ene. 1907), 1. De todos estos periódicos que hemos citado, excepto este último, no conocemos ejemplares. Sin embargo, tenemos noticias de que José Alarcón tuvo una participación bastante destacada en todos ellos

[848La Razón Obrera (Cádiz), n.21 (8 feb. 1902), 4, inserta, además de éste, noticias de los demás grupos feministas españoles

[849«A lo que venimos», n.1 (1 feb. 1902), 1

[850Solo conocemos tres números, el último de fecha 8 mar. 1902

[851Tierra y libertad (Madrid), n.157 (17 mayo 1902), 3

[852«Explicación a los compañeros», El Corsario (Valencia), n.1 (8 jun. 1902), 1

[853Vid. pag. 4 del n.1

[854Nosotros no tenemos ninguna constancia de ello, pero así lo afirma Ramir Reig, Obrers i ciutadans, Valencia, 1982, pag. 62, nota 51. Tierra y libertad (Madrid), n.195 (5 feb. 1903), 3, da cuenta de la detención del director, pero sin decir su nombre

[855«Nuestra contestación», n.2 (21 jun. 1902), 3

[856Véase Tierra y libertad (Madrid), n.195 cit. El Productor (Barcelona), n.40 (29 ago. 1903), 1, anuncia que fue denunciado y secuestrado el n.62. A nosotros nos han llegado muy pocos ejemplares y el último que conocemos es el número 27 (12 dic. 1902)

[857Según Tuñón de Lara, op. cit., pag. 407, en esa ciudad, en los primeros años del siglo, las organizaciones anarcosindicalistas contaban con más de 5 000 afiliados

[858Suplemento a R.B. (Madrid), n.56 (9 jun. 1900), 1

[859Id., n.109 (15 jun. 1901), 4

[860Tierra y libertad (Madrid), n.165 (12 jul. 1902), 4

[861Id., n.213 (11 abr. 1903), 4

[862«Al pueblo; a los jóvenes», por La Redacción, n.1 (4 ene. 1903), 1

[863«Una iniciativa», El Productor (Barcelona), n.26 (7 oct. 1906), 3. Véase también, «A todos los anarquistas», Id., n.30 (4 nov. 1905), 3

[864Véanse los dos artículos de A. Herrero, «Barriendo errores…», en los números 1 y 2 de 31 marzo y 19 mayo 1901 respectivamente

[865«Hacia las cumbres», por La Redacción, n.1 (31 mar. 1906), 1

[866«¡Viva la democracia!», La Huelga General (Madrid), n.5 (9 mar. 1906), 1


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