Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 8º

8.5/ El anarquismo se reorganiza: Ética e Iniciales

Con la fundación de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), en 1927 [1385], el anarquismo parecía haber llegado a un grado de estructuración suficientemente sólido, después de un largo proceso de intentos más o menos afortunados.

No obstante, dado el crítico momento que se atravesaba, sus manifestaciones debían ser modestas, al igual que su influencia en los primeros años. Privado de órganos de expresión propios, su propaganda, con miras a una reorganización anarquista, debía apoyarse en manifiestos o comunicados acogidos en diversos periódicos.

Gómez Casas apunta que la reorganización de los grupos anarquistas «se llevó a cabo a finales de 1925 a escala regional de Cataluña y nacional. Puede decirse que el centro motor de esta reorganización fue el grupo «Sol y Vida» que asumía la forma de un grupo excursionista y tenía una dimensión regional; comprendía grupos anarquistas de Manresa, Sabadell, Tarrasa y del Alto Llobregat, así como de Barcelona. [1386]»

Estos primeros intentos serían rápidamente abortados, pero continuarían con un Pleno regional de grupos celebrado en Rubí, localidad próxima a Tarrasa, constituyéndose un Comité Regional de Grupos Anarquistas de Cataluña. Con la designación de Miguel Jiménez y J. Lloch para ponerse al frente del Comité Nacional de GGAA, comenzó la reorganización de éstos por todo el país [1387].

Ética - nacida en enero de 1927, en Barcelona - fue utilizada como trampolín perfecto para iniciar una campaña de propaganda anarquista a través de las corrientes naturistas. Se trataba de «dar un giro al naturismo estrictamente terapéutico que venían predicando revistas como Naturismo y Pentalfa en Barcelona y Helios en Valencia. [1388]»

Pero se trataba también de encubrir, mediante actividades culturales, otro tipo de acciones tendentes a estructurar un movimiento revolucionario anarquista. Con este propósito el grupo «Sol y Vida», impulsor de la revista - fundó un Ateneo Naturista Ecléctico, cuyos propósitos visibles eran la extensión de la propaganda naturista, al mismo tiempo que servía de lugar de reunión y lectura [1389].

La intensa actividad del Ateneo a lo largo de 1928, uno de los principales promotores de la Federación Naturista [1390], atrajo la atención de la policía, la cual encontró pruebas de las actividades conspiratorias del centro. Su director Alberto Fanon Rovira fue encarcelado [1391] y la revista Ética suspendió sus publicaciones durante un mes. Sin embargo, los problemas económicos no pudieron solucionarse y como consecuencia dos meses después - en enero de 1929 - la revista fue suspendida definitivamente.

Al menos en apariencia, ya que sin transición vino a ocupar la vacante la revista Iniciales, la cual heredó el archivo de aquella, pero también sus problemas económicos que en ningún momento dejaron de pesar sobre ella [1392].

Sus interrupciones más espectaculares se produjeron en julio de 1929, al ser encarcelado todo el grupo editor; en 1934, como consecuencia del movimiento de octubre, por asalto a la redacción, durante la noche, a cargo de los fascistas de «Acción Ciudadana», apoyados por la guardia civil, saqueando y quemando todo el papel (revistas, folletos, etc.) y por último en julio de 1936 [1393].

Tanto Ética como Iniciales estaban adscritas ideológicamente al individualismo anarquista, uno de cuyos principales exponentes fue José Elizalde. Esta tendencia nunca tuvo en España especial importancia, pero en algunos momentos se manifestó con cierta fuerza sin que llegara a alcanzar un gran desarrollo. Ambas revistas se vieron muy influidas por el pensamiento de Han Ryner y André Lorulot [1394].

8.5.1/ La Asociación de Periodistas Obreros de habla española

Cuando los periodistas profesionales aún no se habían dotado - y posiblemente ni siquiera se lo habían planteado [1395] - de una asociación profesional que defendiera sus maltrechos intereses, Wolney Solterra lanzó en las páginas de Acción Social Obrera la iniciativa de crear una Asociación de Periodistas Obreros de habla española [1396].

Con el fin de pulsar la opinión, abrió una encuesta con estas preguntas:
"1º) ¿Creen necesaria una Asociación de Periodistas obreros de habla española?
2º) ¿Que tema de organización deberá darse a tal Asociación? y
3º) ¿Serían aceptables las categorías dentro de la A. G(eneral) de P. Obreros? Rogaba, a renglón seguido, que fuese contestada por una serie de compañeros [1397].

El primero en contestarle fue Tomasetti [1398], quien afirmaba de modo rotundo que no había necesidad de semejante iniciativa. Hasta entonces se había funcionado y no había hecho falta tal agrupación, añadiendo que la ausencia de organización en el campo libertario no obedecía a una falta de asociaciones secundarias y profesionales. Aprovechaba para llamar la atención de aquellos que mantenían enfrentamientos personales de dudoso gusto para que cesaran en su postura, sin que fuese imprescindible para ello crear una Asociación.

En este mismo número de Acción social obrera, Agustín Givanel [1399], respondía a su vez, preguntándose por qué extrañas razones a todo el mundo le había entrado la manía de las encuestas y de crear órgano tras órgano en la prensa. Argüía que no eran tiempos de enristrar plumas, sino de volver al sentido común:
«Nuestra prensa hoy en día, no es ni puede ser el órgano de expresión de lo que queremos.»

Desde esa perspectiva, afirmaba que de no haber existido prensa desde que empezó la dictadura no se hubieran abonado querellas bizantinas. Desde luego no estaba de acuerdo con la Asociación, pero creía necesario formar un grupo de compañeros con el fin de llamar la atención de los redactores de los periódicos sobre los disparates que dejaban deslizar en ellos.

J. Peiró [1400], en su respuesta, apoyaba en todo a Givanel, pero añadía por su cuenta que, a pesar de que no era de los que menos manejaban la pluma, ello no le convertía en periodista ni tampoco aspiraba a serlo. Reafirmaba su condición de vidriero, asegurando conocer el lugar donde se encontraba su sindicato. Finalizaba preguntándose por qué había necesidad de la citada Asociación, si existían el sindicato de Artes Gráficas y el de Profesiones Liberales.

La única respuesta tímidamente favorable fue la de Manuel Ceres de Huelva [1401], insistiendo en la necesidad de aunar esfuerzos, ya que hacía falta propaganda, mucha propaganda. Su única oposición se centró en las categorías, ya que en su opinión eran innecesarias, si todo el mundo cumplía con su cometido.

Wolney Solterra vuelve a la carga [1402], insistiendo en la proyectada Asociación, profundizando en el análisis de su utilidad con vistas a sostener campañas de prensa que revistieran un cierto interés. En resumen se trataba de coordinar los esfuerzos, para dotarlos de una mayor eficacia. Pero las respuestas recibidas habían sido suficientemente elocuentes. En su contestación a ellas, W.S. [1403] se lamentaba de la poco favorable acogida que su iniciativa había merecido.

Este parece haber sido el triste fin del proyecto. No se volvió a hablar más de este asunto, lo cual resulta lógico si tenemos en cuenta que otros asuntos de mucho mayor interés atraían la atención en esos momentos.


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[1385Sobre su fundación hay pocas cosas seguras. La explicación más completa nos la ofrece Gómez Casas, op. cit., pags. 117 y sgs.

[1386op. cit., pag. 78

[1387Id., pag. 79. Para un estudio del desarrollo de los grupos anarquistas españoles exiliados en Francia y los del interior, sobre todo del Pleno Regional de la Federación de Grupos Anarquistas de Cataluña, que tuvo lugar el 20 de marzo de 1927, el antecedente más inmediato de la Conferencia de Valencia donde fue creada la FAI, véase, Elorza, art. cit., I, pags. 202 y sgs. y Gómez Casas, op. cit., pags. 97 y sgs. A raíz de este Pleno, comenzó a editarse en Barcelona, en mayo, El Anarquista, «boletín mensual de movimiento y propaganda libertarios», vid., Elorza, art. cit., I, pags. 203-204, quien añade que «la penuria de medios - está redactado a mano y tirado a multicopista con alcohol - informa sobre la precariedad del movimiento en la clandestinidad.»

[1388Elorza, art. cit., II, 398

[1389Id., II, 399

[1390Ibid.

[1391Id., II, 400

[1392Véase, «A los lectores de Etica», por la redacción, Iniciales (Barcelona), n.1 (feb. 1929), pag. 1 del suplemento y también, «De nuevo en la brecha», Id., A.IX, n.1 (1 abr. 1937), 2-3, editorial de la reaparición, después del paréntesis obligado provocado por la insurrección fascista de 1936

[1393«De nuevo en la brecha», cit.

[1394Elorza, art. cit., II, 398

[1395Si exceptuemos la creación, a partir de 1926, de los Comités Paritarios de Prensa, que contribuyeron a paliar un tanto la precaria situación de esa clase profesional. Vid., Desvois, op. cit., 49

[1396«Hojas al viento. Una iniciativa de interés general», n.28 (19 ene. 1929), 1

[1397En el citado artículo se incluye la extensa lista de los nombres a que iba dirigida la consulta

[1398«Sobre una iniciativa/ Mi opinión», Acción social obrera (S. Feliu), n.30 (2 feb. 1929), 3

[1399«Sin acrimonias», Id., pag. 4

[1400«Mi respuesta a una iniciativa», Id., n.32 (16 feb. 1929), 1

[1401«Contestando a una encuesta», Id., n.31 (9 feb. 1929), 2

[1402«El porque de una inciativa», Id., n.34 (2 mar. 1929), 3

[1403«Nuestra prensa y la proyectada Asociación de Periodistas Obreros», Id., n.35 (9 mar. 1929), 2. Incluido en apéndice documental


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