Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 7º

7.3/ Anarquismo y republicanismo: El oportunismo juega sus bazas

Como hemos venido sosteniendo hasta aquí de modo insistente, la propaganda - tanto oral como escrita - era vital para el movimiento anarquista y de igual modo para el anarcosindicalismo.

Sus órganos en la prensa se demostraban muy vulnerables en períodos de represión intensa. La situación prerrevolucionaria que se creó en gran parte de nuestro país en el año 1919, colocó a la CNT en una posición extremadamente difícil y también a sus vehículos propagandísticos.

En determinados momentos, algunos sectores del republicanismo habían trabajado conjuntamente con el anarquismo en acciones concretas, unas veces encaminadas a desarrollar campañas de prensa (revisión del proceso de Montjuic), en otras contribuyendo a propagar la idea de la asociación obrera (Federación de sociedades obreras de resistencia). En cualquier caso sus miras eran políticas y tendían generalmente a aumentar su clientela electoral, aprovechando las oportunidades que se ofrecían de ganar prestigio entre los trabajadores.

Una nueva confluencia anarco-republicana iba a producirse en esta difícil situación en que se encontraba el sindicato confederal. El diario España Nueva de Madrid sería la plataforma de este nuevo encuentro. Pero antes de hablar de este fenómeno, veamos que nos dice Adolfo Bueso:
«… por entonces [principios de 1919] la Confederación había “comprado” una página del diario España Nueva, periódico que editaba en Madrid el republicano Rodrigo Soriano, hombre de moralidad muy dudosa. La cuarta página de España Nueva era dedicada, diariamente, a la Confederación Nacional del Trabajo, que pagaba por ello sus buenos dineros… [1212]»

Bueso, como siempre, no duda en decir barbaridades cuando de desacreditar a la CNT se trata. Difícilmente podía esta organización comprar una página de un diario que estaba casi exclusivamente dedicada a anuncios publicitarios propios de la época (pomadas, ungüentos maravillosos, etc.).

Este fenómeno - que tiene precedentes en El Progreso de Lerroux de finales del siglo anterior y principios de este - es bastante sencillo de explicar. España Nueva - diario fundado por el republicano Rodrigo Soriano en Madrid - estaba atravesando en aquellos momentos una situación muy delicada, tanto a nivel económico como político debido al desprestigio del republicanismo sorianista.

La mordaza impuesta a la prensa anarcosindicalista, dejaba prácticamente sin medios de propaganda a la Confederación y los que sobrevivían lo hacían a duras penas. En estas condiciones el diario republicano madrileño - dirigido en esos momentos por Mariano García Cortés - aprovechó la oportunidad que se le presentaba y abrió sus páginas - sin ningún tipo de reserva - a los cenetistas [1213].

A partir de mayo de 1919, los artículos anarco- sindicalistas comenzaron a inundar las páginas del periódico [1214]. Escribían casi todos los militantes conocidos desde sus respectivas localidades: Buenacasa, Higinio Noja, Pestaña, Seguí, Gallego Crespo, Eusebio Carbó, Domingo Torres y un largo etcétera. Sus colaboraciones versaban generalmente sobre la situación del movimiento obrero en las ciudades en que residían, convirtiéndose de este modo en cronistas improvisados de la crítica situación social española de esos años a través de un vehículo insospechado.

Además el diario daba un amplio eco a cualquier manifestación de la CNT. En una palabra España Nueva se convirtió en el portavoz «oficioso» de la organización confederal [1215]. Los beneficios del rotativo madrileño fueron inmediatos: aumento de la tirada y salida de la crisis económica (no tanto política), al precio - claro está - de ser acusados - sobre todo por los socialistas -de estar al servicio del anarcosindicalismo [1216].


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[1212Recuerdos…, op. cit., pag. 117

[1213España Nueva (Madrid), n.4826 (21 jun. 1919), 1, inserta una nota en la que dice que publicará cuantas noticias obreras se le envíen

[1214Sería interminable citar incluso una mínima selección de estos artículos. Baste decir que la importante huelga de Unión Española de Superfosfatos de Valencia que es imposible seguir en los diarios de información valencianos, recibe un tratamiento de excepción en este diario a través de los artículos de los cenetistas valencianos

[1215Viadiú, J., La CNT y el periodismo, Solidaridad obrera (París), n.751 (13 ago. 1959), 4

[1216Para Azzati - director de El Pueblo de Valencia - la distribución de España Nueva en esa ciudad fue siempre una preocupación desde que los cenetistas lo habían convertido en su órgano, vid. España Nueva (Madrid), n.4961 (3 nov. 1919), 1. Véase, así mismo, La obra de España Nueva y las calumnias de Saborit, España Nueva (Madrid), 4917 (20 sep. 1919), 1


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