Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 5º

5.1/ La continuidad de la prensa anarquista: La Idea Libre y La Protesta

El resurgimiento del anarquismo a principios de siglo va ligado:
1º) A la colaboración entre republicanismo y anarquismo iniciado en las páginas de El Progreso de Lerroux con la campaña por la revisión del proceso de Montjuic, continuando en Progreso, revista igualmente de Lerroux, en la cual colaboraron muchos anarquistas y cuyas páginas se abrieron a la Federación de Sociedades Obreras de la Región Española (FSORE), insertando con profusión noticias relativas a esta organización.
2º) Al auge y floración de los grupos anarquistas que se expandieron por toda la geografía nacional, principalmente en Andalucía, Cataluña, Levante, Asturias, Galicia y también Madrid, zonas donde tradicionalmente el anarquismo arraigó con más fuerza.
3º) A las editoriales periodísticas anarquistas, entre las cuales la de la familia Urales fue la más afortunada, pero no la única.
4º) Al sindicalismo revolucionario y su introducción en España, con la huelga general como táctica.

Estos cuatro ingredientes hábilmente combinados darán como resultado un entramado de relaciones que propiciarán el resurgir del anarquismo.

La propaganda cumplirá en esta fase un doble papel. Por un lado unir ideológicamente los diferentes grupos mediante lazos que se fueron estrechando al irse consolidando el objetivo común. Por el otro servirá para marcar las diferencias frente a los republicanos. Uno de sus mayores exponentes fue el lerrouxismo en Cataluña; si bien éste supo infiltrarse con éxito en el movimiento obrero catalán, finalmente sería desplazado por el anarquismo.

Al mismo tiempo se irían estrechando los lazos entre anarquismo y movimiento obrero, fijando cada cual sus posiciones con respecto al mismo.

La propaganda anarquista desarrollada en el siglo XIX, sufrirá una profunda transformación en el XX. Sin embargo siempre permanecería un sustrato perfectamente identificable. Ernesto Álvarez y sus colaboradores lograron mantener una continuidad ejemplar en sus publicaciones.

Como ya hemos visto en el capítulo anterior, el traslado de La Idea Libre a Valladolid supuso su cambio de nombre por La Protesta [750]. Esta se situaba en la misma línea que su antecesor:
«Confesamos que no tenemos programa propiamente dicho. No somos ni profetas ni legisladores./ Soldados del Progreso, de la Libertad y de la Ciencia, creemos de todo punto absurdo cosas de suyo tan grandes y esplendentes en la estrechez y lobreguez de egoísmos de raquíticas escuelas, en odres viejas que, a fuerza de tan varios contenidos, han podrido el continente. [751]»

La Protesta, sin embargo, tuvo una cualidad muy particular. Fue un periódico itinerante. En junio de 1900 se reunieron «varios amigos de Barcelona, Tarrasa, Sans, Hostafranchs y Sabadell», decidiendo publicarla en esta última, «por creerlo así conveniente a la propaganda [752]». Aunque no lo hicieran explícito, influiría probablemente la ausencia total de prensa anarquista en Barcelona y su provincia. Pero a pesar de los esfuerzos, cuatro meses más tarde volvía a Valladolid [753].

Tampoco permaneció en esta capital mucho tiempo. En mayo de 1901 se trasladó a La Línea [754]. La enfermedad de Ernesto Álvarez creó enormes dificultades al periódico. Para evitar su desaparición un grupo de compañeros se hizo cargo del mismo [755]. Pero poco pudieron hacer. Al poco tiempo desaparecía definitivamente. Ernesto Álvarez no tardaría en seguirle. En su entierro se produjo una «inmensa manifestación de simpatía hacia él. Más de 6 000 trabajadores acudieron a demostrar cuan grande es el cariño (que por él sentían). [756]»

Lorenzo lo despidió con estas palabras:
«Publicó periódicos que muchas veces a horas extraordinarias escribía y componía (…) En fin poca cosa. Las trompetas de la fama permanecerán mudas por ahora… [757]»


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[750Su primer número es del 5 agosto 1899

[752Editorial, n.46 (29 jun. 1900), 1. Este fue el primer número publicado en Sabadell

[753Al parecer se eligió Sabadell porque era la única que disponía de una imprenta con maquinaria adecuada (se editó en la misma imprenta que El Trabajo y La Cuña, periódicos societarios de tendencia anarquista). Pronto se hizo patente que esta imprenta no disponía de medios adecuados y ante la imposibilidad de editarla en Barcelona o sus alrededores se trasladó a Valladolid. Vid. «Explicación», n.62 (27 oct. 1900), 3-4. El primer número publicado en Valladolid a su retorno fue el 61 (20 oct. 1900)

[754Nada dicen de los motivos del traslado. Pero es probable que no fuera ajeno el apoyo del Círculo de Estudios Sociales de esta localidad, poderoso núcleo anarquista que contaba con la participación de importantes secciones obreras. Vid. en el n.84 (17 mayo 1901), 3 una breve historia del mismo. Este es el primer número publicado en La Línea

[755«A los compañeros», n. 120 (29 mar. 1902), 1

[756El Proletario, n.14 (15 oct. 1902), 7, cit. por Arbeloa, «La prensa obrera en España» (II), Revista de Trabajo (Madrid), 31 (jul./sep. 1970), 100-101

[757Tierra y libertad (Madrid), n.179 (18 oct. 1902)


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