Prensa anarquista y anarcosindicalista en España, 1869-1939

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Capítulo 7º

7.2.2/ El periódico confederal se extiende por España

La constante represión a que estuvieron sometidos los militantes cenetistas en Barcelona a partir de 1919, tuvo como consecuencia el desplazamiento de muchos de ellos a otras ciudades.

Ya hemos visto los resultados del traslado de Solidaridad Obrera diario a Valencia. Del mismo modo, Bilbao se convirtió en lugar de refugio de algunos que huían de la represión. Otros se desplazaron voluntariamente y conjuntamente se dedicaron a intensificar la propaganda anarcosindicalista, en las comarcas del Norte.

En octubre apareció en la capital de Vizcaya el primer número de Solidaridad Obrera como órgano de la Confederación Regional del Norte. En el editorial proclamaban:
«Somos sindicalistas, somos los que predicamos la posibilidad de una mejor convivencia humana (…) no podemos tolerar que continuemos arrastrados por la taifa política, por derroteros que conducen a la anulación de la consciencia individual (…) y nosotros los trabajadores, los hombres que vivimos del mísero jornal, venimos a la lucha, franca y decididamente, para afirmar el derecho que tenemos a la vida… [1190]»

Buenacasa, por su parte, nos dice de él:
«Al periódico La Lucha (de Bilbao) le sustituyó Solidaridad Obrera dirigido por Antonio Pena de Barcelona. Por entonces llegó al norte, huyendo de Levante y Cataluña Emilio Mira (Antonio Valor). Usando este último nombre se dedicó por completo a la propaganda con resultados excelentes. [1191]»

A Antonio Pena le sucedió en la dirección del periódico el propio Manuel Buenacasa, quien estuvo ocho meses al frente del mismo. Antes de abandonarlo escribió un patético artículo de despedida titulado: «A revoire. A los sindicatos norteños» [1192], en el cual decía entre otras cosas:
«Ayer fue Regueral el que me echó de Bilbao. Hoy me marcho yo porque me da la gana. Solidaridad Obrera cuya Redacción y Administración estuvo en mis manos durante ocho meses (…) Dos meses he tenido que hacer el repugnante papel de insustituible como si en España no hubiese periodistas obreros a docenas.»

Y termina con estas significativas palabras:
«Me tengo que ir por compromisos, pero estoy dispuesto a quedarme otros ocho meses si los Quemades, Pestaña, Seguí, etc., que no abandonan “ni pa Cristo” sus lares se vienen a Vizcaya."»

Una semana después, un artículo de réplica [1193] hacía hincapié en la realidad del Norte en la que no faltaban buenos militantes - tal como afirmaba Buenacasa - y que estos eran mucho más necesarios que los oradores o escritores. Concluía diciendo que la organización Confederal se estaba desarrollando con buenos auspicios, pero había que continuar la lucha.

Efectivamente la CNT del Norte estaba atravesando - como de hecho en toda España - una situación crítica debido a la represión. El gobernador civil Regueral la había sometido a una constante persecución policial. A esto había que añadir que el País Vasco era un fuerte bastión socialista difícil de penetrar y que requería de la organización un esfuerzo suplementario de propaganda y de actividad sindicalista.

La Confederación Regional convocó a todos los sindicatos para celebrar, los días 15 y 16 de febrero de 1920, el I Congreso Regional del Norte (Vascongadas, Santander, La Rioja y Valladolid).

Tuvo lugar en los alrededores de la ciudad de Logroño, en el campo, al aire libre. Asistieron pocos delegados. Entre los acuerdos que se tomaron destaca por su importancia el suscrito en la 2ª sesión referente a la adopción del Sindicato Único de Trabajadores para Vizcaya, tema propuesto por el Sindicato Único del Arte del Hierro de Vizcaya.

El acuerdo fue el siguiente:
«El Congreso, concede a la organización de Vizcaya, amplia libertad y autonomía para que se constituya el sindicato provincial de trabajadores a base de una sección en cada pueblo o bien un sindicato de trabajadores independiente en cada pueblo.»

Esto implicaba la abolición de las federaciones locales y comarcales, dando un paso más en el camino de la centralización [1194].

Entre las críticas que se levantaron nos interesa destacar dos, por el contraste entre ellas y por representar a sectores muy diferentes en el seno de la CNT. Ángel Pestaña ve en este acuerdo un gran atrevimiento, dado que era acelerar demasiado la evolución y aunque es partidario de los sindicatos de Ramo e Industria en las grandes urbes y de los sindicatos únicos de trabajadores en los pueblos, no lo es de que se ensaye este procedimiento en Vizcaya antes de haber ensayado los primeros [1195].

Se le contesta por parte de la organización vasca que esta adopción respondía a la necesidad, ya que existía una lucha por la hegemonía del movimiento obrero entre los anarquistas y algunos llamados socialistas. Dada la situación en la que tenía que desenvolverse debían abandonar la organización industrial y convertirse en «Junta de defensa sindicalista». «Hemos de defendernos de las agresiones de los socialistas además de tener que hacerlo de las del gobierno. [1196]»

Por su parte Manuel Buenacasa terció incidiendo en el hecho de que la creación del SUT suponía la eliminación del sindicato de ramo o industria. Pero además su carácter de provincial implicaba una centralización que con el tiempo daría lugar a la aparición de un funcionariado. Apuntaba que la abolición de la federación local podía estar bien, pero la eliminación de la Confederación Regional le parecía un absurdo.

La adopción de esta forma de organización se hacía para afrontar el planteamiento de las huelgas y nivelar las cotizaciones extraordinarias. Finalizaba Buenacasa proponiendo una serie de medidas con el fin de evitar la supresión del Comité Regional y salvar ciertas parcelas de autonomía de los sindicatos [1197].

Ignoramos quien sustituyó a Buenacasa en la dirección del periódico - quizá Galo Diez - pero su función acabó pronto, ya que en enero de 1921 fue suspendido [1198] y ya no volvería a reaparecer hasta más de un año después. Esta es una de las pocas publicaciones que nos suministra datos directos de su tirada y la distribución de la misma [1199]. La tirada media era de 7 000 ejemplares que se distribuían por provincias de la forma siguiente:

Para Vizcaya 2 875 ejemplares
" Asturias 750 ejemplares
" Guipuzcoa 668 ejemplares
" Rioja y Navarra 512 ejemplares
" Santander 376 ejemplares
" Álava 234 ejemplares
" Cambio y suscriptores 139 ejemplares
Total 5 554 ejemplares

Si se tiene en cuenta que se enviaban a Francia e Inglaterra 575 ejemplares, tenemos que «las grandes regiones sindicalistas» Cataluña, Levante, Aragón, Galicia y Andalucía, solo recibían 871 ejemplares.

En Cataluña y en Valencia no entraban porque lo prohibían los respectivos gobernadores civiles. En las respectivas capitales de dichas regiones se habían llegado a vender 4 000 ejemplares de la Soli de Bilbao cuando allí fue suspendido el diario.

Con toda probabilidad la tónica sería muy parecida para el resto de semanarios, ya que es de suponer que el diario tuviera - en tiempos normales - una tirada bastante mayor.

Algunas semanas después de la aparición del periódico en Bilbao, la CNT celebró - los días 10 al 18 de diciembre - un congreso extraordinario en el teatro de la Comedia de Madrid. Este comicio marcó el punto culminante del apogeo anarcosindicalista en esta etapa. La Confederación adoptó el modelo de sindicatos únicos aprobado en el Congreso de Sans y decidió extender estas ideas a lo largo y ancho del país.

Pocas semanas más tarde - el 31 de enero de 1920 - apareció el primer número de Solidaridad Obrera de Sevilla [1200]. Sustituyó al anterior título, Acción Solidaria que con grandes dificultades había estado publicándose durante 1918 y principios de 1919 [1201].

Según opinión de Buenacasa:
«La tendencia excesivamente sindicalista que se pretendió insuflar a este último órgano de la Federación Obrera Andaluza, originó vivas discusiones hasta que los campesinos impusieron su criterio libertario a la publicación, ante la amenaza de negarle su apoyo en caso contrario. [1202]»

Y Díaz del Moral, por su parte, afirma [1203]:
«… Se publicaba los miércoles y los sábados. Órgano de la Confederación Regional Andaluza y portavoz del proletariado internacional. El primer número vio la luz el 31 de enero de 1920. En mayo sufrió un eclipse de más de un mes, y reapareció a fines de junio. [1204]»

A mediados de año comenzó a editarse Solidaridad Obrera en Madrid [1205] y en el otoño en Gijón en su 2ª época [1206]. Como en anteriores ocasiones, en el centro de sociedades obreras de la calle cabrales, 88, se instaló la redacción. Se hizo cargo de la dirección Manuel Buenacasa, motivo por el cual abandonó su cargo al frente del periódico bilbaíno, siendo administrador Carlos Senert.

Empezó a editarse como bisemanal, pero a finales de año se contempló la posibilidad de transformarlo en diario con imprenta propia. Pero las dificultades - sobre todo financieras y represivas - hicieron que la empresa no se llevara a efecto, a pesar de los intensos esfuerzos que se realizaron en su favor [1207].

El lock-out que la patronal asturiana había iniciado contra los trabajadores tuvo consecuencias desastrosas. El movimiento obrero cenetista gijonés comenzó a disgregarse y es muy probable que en enero de 1921 desapareciese también el órgano confederal.

Si el año 1920 había sido todavía de desarrollo y auge de la Confederación Nacional del Trabajo, en 1921 comenzó a observarse una lenta caída de actividad producida por el desgaste de los años anteriores. Esta caída se iría agudizando a lo largo de todo aquel año y su muestra más patente sería la desaparición de la tradicional cabecera en todas las ciudades españolas, si exceptuemos el intento de los trabajadores de Cartagena que en enero iniciaron su publicación en esta ciudad [1208].

El restablecimiento de las garantías constitucionales en toda España en abril de 1922 propició una lenta recuperación del anarcosindicalismo, que se apresuró a desprenderse de la carga que había aceptado en 1919 con su adhesión a la III Internacional. Los informes negativos de Pestaña - el único delegado del Congreso de la Comedia que consiguió llegar a Rusia - y la trayectoria que la Revolución había trazado en aquellos años, diametralmente opuesta al espíritu que informaba a la CNT, aconsejaban distanciarse de la Internacional Comunista. En la Conferencia de Zaragoza celebrada en junio de 1922 decidiose por mayoría la separación de aquella entidad y el apoyo a la reconstrucción de la Asociación Internacional de los Trabajadores que tenía proyectado su Congreso fundacional en Berlín para aquel mismo mes.

La relativa libertad de que se disponía (no hay que olvidar que, a pesar de todo, la CNT seguía estando en la Ilegalidad), permitió la reaparición de Solidaridad Obrera en varias ciudades. Primeramente en Valencia, como hemos visto. A continuación reapareció de nuevo en Bilbao, pero desapareció casi inmediatamente [1209].

En diciembre la Confederación asturiana había decidido reemprender la publicación de Solidaridad Obrera de Gijón en su 3ª época [1210]. Aunque ignoramos quien se hizo cargo de la dirección, no es improbable que fuera Eleuterio Quintanilla.

La preocupación principal del semanario estuvo centrada en dos aspectos. Por una parte asegurar la vida del periódico arbitrando una serie de medidas, como la de nombrar responsables por los sindicatos en las diferentes localidades para evitar los paqueteros desaprensivos [1211], que era la más importante lacra que padecían las publicaciones anarquistas y anarcosindicalistas. Por otra cooperar a la reorganización y orientación de la Confederación, planteando la necesidad de comicios locales y regionales con miras a convocar un Congreso Nacional. El golpe de estado pondría fin a estos trabajos de reconstrucción.


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[1190«Nosotros…», S.O. (Bilbao), n.1 (12 oct. 1919), 1

[1191op. cit., pag. 107

[1192Solidaridad obrera (Bilbao), n.61 (17 sep. 1920), 1

[1193«A los sindicatos norteños», «Id.», n.62 (24 sep. 1920), 1

[1194«Id.», n.31 (21 feb. 1920), 1

[1195Angel Pesataña, «Al margen de un congreso», «Id.», n.33 (6 mar. 1920), 1

[1196Ibid.

[1197«El sindicalismo en Vizcaya», «Id.», n. 34 (13 mar. 1920), 1

[1198Ignoramos las causas de la suspensión, pero es de suponer que la represión no fuera ajena. Véase, Solidaridad obrera (Gijón), n.15 (22 ene. 1921), 1. Buenacasa, op. cit., pag. 108, nos dice: «A principios de 1921 (…) los sindicatos se vieron obligados a desaparecer, igual que su órgano de prensa, mientras el Comité Regional era trasladado a Santander, con encargo principal de defender a las víctimas de aquella represión sin precedentes. El nuevo comité cumplió su misión tan dignamente que a los pocos días de publicar con su firma un número extraordinario y clandestino de 25 000 ejemplares de Solidaridad Obrera en que se denunciaban los martirios de los presos de Vizcaya fue detenido en pleno Santander.»

[1199Solidaridad obrera (Bilbao), n.33 (6 mar. 1920), 1. Con todo hay que señalar que al publicar estos datos pedían disculpas por su falta de modestia. Se vieron obligados a insertar estos datos para salir al paso de ciertas murmuraciones maledicentes que aseguraban que no se leía en Vascongadas y que se exportaba casi íntegramente a Cataluña, Valencia y Aragón

[1200Meaker, G.H., op. cit., pag. 212, sitúa su aparición a raíz de las excursiones de propaganda de diciembre de 1918, pero Diaz del Moral, op. cit., pag. 512, lo sitúa correctamente. Debido a la expansión tan impresionante del periódico Solidaridad Obrera por todo el país en aquellos críticos años de 1919-1923, la confusión de los historiadores que los citan es constante

[1201No nos han llegado ejemplares. Diaz del Moral, op. cit., pag. 253, afirma que estuvo dirigido por Gallego Crespo

[1202op. cit., pag. 100

[1203op.cit., pag. 512

[1204Desgraciadamente solo conocemos el número 5 del 14 febrero 1920. Ignoramos cuando cesó sus publicaciones, pero no debió ser mucho más allá de junio o julio de aquel año

[1205No conocemos ni un solo ejemplar. Para detalles del mismo, vid. Fructidor (Tarragona), n.24 (10 jul. 1920), 4 y n.25 (17 jul. 1920)

[1206El primer número debió salir a principios de octubre. Solo conocemos los números 15 a 17 del 22, 25 y 29 marzo 1921, respectivamente

[1207«Una explicación a todos/ Aplazamos la salida del diario», por La Comisión pro-diario, Solidaridad Obrera (Gijón), n.15 (22 ene. 1921), 1

[1208Como ya hemos visto en el apartado anterior, surgió para sustituir al suspendido diario de Valencia

[1209No conocemos la fecha exacta. pero debe situarse alrededor de agosto, publicándose solamente hasta septiembre, desapareciendo definitivamente a partir de entonces

[1210El primer número debió aparecer con toda probabilidad a mediados de mes y atravesando grandes dificultades continuaría hasta el golpe de estado de Primo de Rivera, aunque el último número que conocemos es el 23 del 27 de julio de 1923

[1211Solidaridad obrera (Gijón), n.17 (15 jun. 1923), 4


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