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Capítulo 3º

3.4/ Las crisis del anarco-colectivismo: Bandera Social y la 2ª época de Revista Social

Ya hemos visto el fin que tuvo Revista Social [555]. Casi inmediatamente después apareció en Valladolid un periódico, El Cosmopolita que adquirió una excepcional importancia en estos críticos momentos.

No conocemos ejemplares del mismo por lo cual solo podremos hablar de él en base a hipótesis. Sin embargo, éstas están bastante sustentadas en todo el desarrollo posterior de los hechos [556].

Con toda probabilidad su responsable más directo - incluso su director - fue Indalecio Cuadrado [557]. De esta forma se aseguraba un órgano de opinión, ya que La Crónica - como hemos visto en otra parte - era perseguida como publicación clandestina y por ende, ésta sólo podía ser un órgano administrativo.

Se pretendía con ello - siempre según suposiciones - crear un estado de opinión favorable a los acuerdos que posteriormente fueron tomados en el congreso extraordinario de Barcelona celebrado en septiembre de 1884.

Dada la aguda crisis por la que atravesaba la Federación, la Comisión Federal creyó oportuno proponer el paso a la clandestinidad y que operasen en la legalidad las secciones para aquellas cuestiones relativas a las reivindicaciones obreras. Esta especie de secesión fue denominada de «Los Aventinos» [558].

No tardaron mucho en aparecer voces disconformes. Revista Social se trasladó a Sans - donde comenzó a publicarse el 15 enero 1885 en su 2ª época - aunque su redacción continuaría residiendo en Madrid [559]. Ya en el número prospecto dejaban las cosas claras al asegurar que venía a defender los acuerdos y la línea de los congresos de Sevilla, 1882 y Valencia, 1883.

En su primer número, después de declararse anarco- colectivistas y constatar el marasmo y la inercia en que había caído la FTRE afirmaban que venían, «para despertar aquel vigor, aquella energía que en otros tiempos no lejanos distinguía a nuestra querida Federación. [560]»

Parece evidente que este periódico nació para arremeter contra los anarco-comunistas y contra los disidentes que intentaban hundir a la FTRE retirándose al Aventino [561].

Suponemos que el ambiente hostil de Barcelona donde en ese momento solo se publicaba La Tramontana [562], provocaría su rápida muerte. Desapareció a finales de ese año [563]. Seis meses antes de que apareciera el primer órgano anarco-comunista, como una demostración de sus temores y denuncias.

Logró en parte sus propósitos al forzar la celebración del congreso extraordinario de Madrid [564], por el cual se anulaba el paso a la clandestinidad de la FTRE. Pero en defensa de sus convicciones siguió criticando duramente a la Comisión Federal a la que acusaba de traidores y de dar «la mano a los perturbadores que en Sevilla y Valencia pretendieron llevar a la organización por donde ahora quieren llevarla ellos… [565]

Su excesiva "ortodoxia" le impidió tener una visión crítica de la situación, considerando que todos los que se oponían a su política eran anarco-comunistas o se dejaban arrastrar por ellos [566].

Bandera Social surgió por iniciativa de los antiguos redactores de Revista Social, colaboradores de Serrano Oteiza con el que se había provocado la ruptura [567]: «Es que los elementos que bullen alrededor de La Bandera Social son los mismos que de acuerdo con la C.F. iniciaron y llevaron a cabo aquella campaña en que se apeló a los extremos más impropios para conseguir primero la suspensión de la Revista ya que de ella no pudieron apoderarse y después el aborto informe del congreso extraordinario de Barcelona [568]

Su defensa del anarco-colectivismo - en contraposición a Revista Social - se basará en la búsqueda de una solución coherente para resolver la crisis de la FTRE. Apoyo decidido a la Comisión Federal primero y tímidos intentos de acercar las posiciones entre colectivistas y comunistas serán sus notas más destacadas.

Publicó dos manifiestos con pocas semanas de diferencia y en los cuales es fácil advertir las dos posiciones que habían adoptado los colectivistas.

El primero: «A todos los trabajadores de la Región Española», cuya redacción se debe a Lorenzo [569], inicia el camino de acercamiento hacia la ideología anarco-comunista. Decía entre otras cosas este manifiesto:
«Organización de la sociedad sobre la base del trabajo de cuantos sean aptos para la producción: distribución racional del producto del trabajo. [570]»

El segundo: «Manifiesto de la Federación sevillana a todos los trabajadores de esta localidad en particular y en general a todos los de la Región española [571]», mantiene posiciones irreductibles, condenando la ideología anarco-comunista sin paliativos [572]. Aparentemente este semanario fue suspendido de acuerdo con el proyecto de editar un periódico diario, para refundirse con El Productor [573]. Sin embargo parece ser que los verdaderos motivos fueron las dificultades económicas por las que atravesaba [574].

3.4.1/ Los Desheredados

La trayectoria seguida por este periódico fue bastante especial, por cuanto siguió caminos bastantes extraños.

En sus inicios fue órgano republicano federal hasta que se hizo cargo del mismo José López Montenegro [575].

Sin embargo a pesar de sus constantes manifestaciones de fe anárquico-colectivista, no perdió nunca totalmente sus antiguas ideas. Bandera Social lo mencionaba críticamente con frecuencia. Ante esto nuevamente exponen sus criterios anarquistas [576], lo cual es saludado entusiasticamente por aquél semanario [577].

El ambiente enrarecido que se respiraba en aquellos años críticos le hizo blanco de severas críticas por parte de algunas agrupaciones obreras de aquella localidad [578].

Entra dentro de lo posible que sus posiciones se fueran inclinando imperceptiblemente hacia el anarco-comunismo. No firmaron el famoso manifiesto barcelonés del 23 de febrero de 1886 [579], lo que le es reprochado por Bandera Social, el cual añade que había observado en el periódico ciertas ideas desviacionistas que esperaban quedasen aclaradas en el Congreso Regional de 1887 [580].

Las denuncias multas y secuestros se sucedieron sin cesar. A raíz de una de ellas fue procesado su director, López Montenegro [581]. Esta sería una de las principales causas que provocaron su desaparición, aunque su dilatada existencia es prueba del apoyo que recibía de las organizaciones obreras de la comarca y de fuera de ella [582].

En su despedida lleva a cabo un análisis crítico de la situación. De nada sirve construir poderosas organizaciones si entre el proletariado no existe el acuerdo y las rencillas (explotadas hábilmente por la burguesía), no cesan - arguyen. Suspenden porque la última denuncia les da el golpe de gracia. Sin embargo no hace ni tan solo un año resistieron doce, pero la jauría de traidores que hay en nuestras filas ha contribuido más que la burguesía a hundirles - añaden. Termina saludando el triunfo en la lucha por las ocho horas y para que se corrijan en los futuros congresos los graves defectos de que adolece la organización, dejando a El Condenado de Barcelona la misión de suplirles y servir a sus suscriptores [583].

Este punto es importante, ya que parece demostrar que había cierta predisposición a adoptar posiciones cercanas a la ideología anarco-comunista o al menos conciliadora entre ambas. En ausencia de su publicación iban a encargarse de la distribución de aquél periódico - que había iniciado su andadura diaria el 1 de noviembre - entre sus suscriptores [584].


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[555El último número apareció en junio de 1884

[556Tampoco Almuiña en su exhaustivo trabajo sobre la prensa de Valladolid ha logrado encontrar ningún ejemplar.
Pero sus investigaciones sobre el «Timbre de periódicos» le ha permitido poseer datos de su distribución fuera de la localidad que nos son de extraordinaria utilidad. Según estos datos se publicó entre principios de agosto de 1884 y mediados de enero de 1885 (coincide exactamente con el fin de Revista Social y el principio de Bandera Social).
Se enviaron fuera de Valladolid entre 21600 y 32500 impresos en todo el semestre, es decir, alrededor de 1000 a 1800 ejemplares por número. Lo cual es bastante considerable para la época y nos confirma la importancia de la publicación. Pueden verse los datos de distribución por peso en, Almuiña, op. cit., 329

[557Nettlau, La Première…, op. cit., 462. El Congreso de Valencia decidió que cinco federados de la Federación de Valladolid constituyeran esta Comisión (la Comisión Federal es sustituida). Indalecio Cuadrado fue con toda probabilidad el secretario de la misma. Como tal fue juzgado en abril de 1886 ante el tribunal de Valladolid, cfr. Nettlau, op. cit., 444-445. Almuiña, op. cit. II, 328, nos dice que «su director (de El Cosmopolita) parece bastante batallador, nos consta que junto con el de La Crónica Mercantil va a ver personalmente al gobernador de la provincia, aunque se nos escapa exactamente el cometido.» (tomado de El Norte (Valladolid), n.9359, 30-VIII-1884, pag. 3, col. 2). Los motivos pudieron ser las denuncias al periódico y desde luego Cuadrado era batallador. No cabe duda

[558En el año 493-492 antes de nuestra era, en Roma, tras volver victorioso de sus campañas, el ejército romano compuesto en su mayor parte de plebeyos se retiró al Aventino - una de las siete colinas que rodean la ciudad del Tíber. Pretendían con esta secesión forzar al senado romano - los patricios - a concederles ciertas reivindicaciones.
Entre ellas el acceso de los plebeyos al tribunado

[559Ignoramos las causas del traslado, pero es plausible que en aquella población hubiera un núcleo consistente de partidarios de Juan Serrano Oteiza y sus posiciones. Ya antes de salir fue atacada y criticada: «Se nos ha excomulgado antes de aparecer en el estadio de la prensa, se nos han dirigido circulares secretas calumniando e injuriando hasta nuestras futuras intenciones…», «La reorganización» Revista Social (Sans), n.8 (5 mar. 1885), 1. El Cosmopolita se quejó en varias ocasiones de la oposición que encontraba por parte de los compañeros de Sans.
Por su parte La Federación Igualadina que recoge estas quejas no veía en esta publicación nada censurable. Cfr. La Federación Igualadina (Igualada), n.96 (5 dic. 1884), 2-3. La F.L. de Sans desmintió estos asertos diciendo que el periódico se repartía y se leía, quizá las falsas informaciones provenían de un perturbador - concluía. Cfr. Id., n.99 (26 dic. 1884), 3-4

[560«En nuestro puesto», n.1 (15 ene. 1885), 1

[561En realidad toda la revista está plagada de artículos de este cariz, véase Nettlau, La Première, op. cit., 476 y sgs.

[562La Asociación también se publicaba. Pero en esta polémica no intervenía

[563Nettlau, op cit., 485 dice que después del congreso de Madrid (18 a 21 mayo 1885) el vacío pareció hacerse alrededor de esta revista. En su último número - el 39 de fecha 8 de octubre - se despedían hasta «tiempos mejores»

[564En él fue anulado el acuerdo 4º de 1884 y se declaró a la FTRE como organización pública

[565«Anarquistas a defenderse», Revista Social (Sans), n.15 (23 abr. 1885), 1, cit., por Nettlau, op. cit., 483

[566Decían que todos los que no están por la organización pública y los congresos «están en frente de nosotros, se llaman anarquico-comunistas y no son ni pueden ser anarquico- colectivistas.», «La reorganización», n.8 (5 mar. 1885), 1. En el artículo «A los federados», n.16 (30 abr. 1885), 1, afirma que se hace luz sobre los móviles que impulsaron a los autores del desdichado acuerdo de suprimir los congresos Regionales. Esta idea es comunista y por lo tanto fueron los comunistas los que arrastraron a este fatal acuerdo y comunistas son los que persisten en permanecer en el Aventino

[567Enrique Borrel, Francisco Ruiz, Ernesto Alvarez

[568Revista Social (Sans), n.15( 23 abr. 1885), 2, cit., por Nettlau, op. cit., 461

[569El Productor (Barcelona), n.157 (16 ago. 1889), 2-3

[570Suplemento a Bandera Social del 14 jun. 1886, reproducido en Bandera Social (Madrid) (11 nov. 1886). Subrayado nuestro. Se ha eliminado lo de el producto íntegro del trabajo, cit. por Nettlau, op. cit., 507

[571Bandera Social (Madrid), n.64 (21 mayo 1886), 2, cit. por Nettlau, op. cit., 509

[572Será precisamente Sevilla uno de los últimos reductos colectivistas en la pugna

[573Bandera Social (Madrid), n.96 (31 ene. 1887), 1; El Productor (Barcelona), n.1 (1 feb. 1887), 1

[574Nettlau, La Première…, op. cit., 510, citando una carta de Ernesto Alvarez a Víctor Dave, donde aquél explica las dificultades por las que atraviesa el periódico

[575Alvarez Junco en, Lorenzo, El proletariado militante, op. cit., nota 2, pags. 455-456 afirma que dirigió Los Desheredados y El Proletariado de Sabadell. Este último punto no parece exacto, ya que la última publicación fue dirigida por Ubaldo Romero Quiñones («Cantaclaro») y mantuvo una constante polémica con la primera. «De marcada tendencia anticlerical dentro del anarquismo», lo califica el autor citado. Para una sucinta biografía del personaje, véase la nota citada y pags. 249-252 del libro de Lorenzo. Montenegro se hizo cargo del periódico en julio de 1884, vid. n.109 (28 jun. 1884), 1

[576«Adelante», n.186 (25 dic. 1885). A raíz de hacerse cargo del periódico López Montenegro, el protectorado del mismo propuso: «1º) Que el semanario defienda las teorías anárquico-colectivistas de la Federación Regional», vid. n.119 (6 sep. 1884). Anteriormente lo editaba el círculo cooperativo recreativo de Sabadell de tendencia federal, vid. Arbeloa, «La prensa obrera en España» Revista de Trabajo (Madrid), n.30, art. cit., pags. 137-139

[577«Así, así, adelante Desheredados», Bandera Social (Madrid), n.47 (8 ene. 1886), 1

[578Bandera Social (Madrid), n.68 (2 jul. 1886), 2

[579Véase epígrafe anterior

[580«A los Desheredados», Bandera Social (Madrid), n.74 (20 ago. 1886), 2

[581Después de seis meses de prisión preventiva en Tarrasa, fue condenado a tres años y siete meses de prisión correccional en Barcelona, cfr. Nettlau, op. cit., pag. 488

[582En total se publicaron 235 números entre el 16 de mayo de 1882 y el 26 nov. 1886

[583«¡Hasta luego!», n.235 (26 nov. 1886), 1. En 1890 salió una 2ª época de este periódico, aunque Nettlau, op. cit., 421, afirma que ambas publicaciones son distintas

[584«A nuestros suscriptores», ibid. Véase el apartado 3.5.2, para un análisis de El Condenado de Barcelona y sus posiciones conciliatorias entre anarco-comunismo y anarco-colectivismo